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lunes, 5 de septiembre de 2011

Talentazo sentimental

La primera vez que vi a Aurora Vilaboa me quedé estupefacta: fantástica, estilosa, con temperamento y un gusto increíble... Fue en el H&M de Paseo de Gracia. Yo iba con Leticia Medina (redactora de Franquicias y Negocios) y ella, con bolsas. Ambas nos quedamos prendadas del mismo vestido. Aurora nos animó a llevárnoslo y yo me animé a conocerla. Transcurrió exactamente una hora hasta que nos volvimos a encontrar ¿Casualidad? Fue en el Hotel Majestic, durante la exposición de Jóvenes Diseñadores dentro del 'Shopping Night Barcelona'. Aurora -Dori- acompañaba a su novio, el diseñador Gonzalo Cutrina y yo me volví a quedar prendada de los espectaculares collares que este creador catalán obtiene con sus ilustraciones. Resultado: un collar nuevo de la colección 'Extinct' para mi armario y una petición de entrevista que concretamos un mes después, gracias a Dori y la que acudí con mi amiga Nuria Cerdà, diseñadora e ilustradora a su vez.




Gonzalo Cutrina durante la entrevista.



LaOjeadoraLúcida.- ¡Me encantan tus accesorios!
Gonzalo Cutrina.- ¡Gracias! Es una alegría cuando ves que lo que haces gusta y que se entiende.
LOL.- Son originales, divertidos, llenos de color...
C.C.- Digamos que se escapan de la norma. Estamos cansados de ver la misma ropa, los mismos colores, los mismos estilos cuando sales a la calla hay que romper.
LOL.- ¿Y cómo se te ocurren estas creaciones?
Aurora Vilaboa.- Elige un tema y lo desarrollamos. Yo le echo una mano en todo lo que se refiere a patrones, los materiales....
G.C.- Y yo consigo que las ilustraciones encajen en el soporte adecuado en este último caso: accesorios.




Gonzalo Cutrina no es amigo de la homogeneidad: ama la transformación, la creación, la gestación de una obra a raíz de una idea leve pero enraizada que crece y le crece e inicia su maduración expuesta para el disfrute de los que amamos lo genuino, lo auténtico. Constante en la búsqueda de inspiración en su trabajo, a Gonzalo y Aurora se les nota el talento. Yo, por si acaso, a mi primer collar 'Armadillo' le incorporé un hermanito: 'Dino'... Y luego me pasé por un outlet on-line para conseguir dos camisetas de su colección 'Some Mysteries'.
'We are Observing you?', 'Egypt' o 'Extinct'... Podríamos escribir muchas palabras para hablar de las colecciones de Gonzalo Cutrina pero lo mejor es llevarlo puesto y ¡Escuchar lo que dicen otros!


Nuria Cerdà con los pendientes de la última colección diseñada por Gonzalo Cutrina para Poti Poti.



Nur con otra pieza exclusiva de Gonzalo, ésta pertenece a la colección de GC para El Delgado Buil




La LOL con collar de GC para Poti Poti

domingo, 6 de febrero de 2011

Lo costura, la burguesía y el diseño

Barcelona viste. Viste por tradición, porque condensa tendencias, porque puede, básicamente. Barcelona te viste. Tú llegas, aterrizas en su centro y no pasa una semana sin que descubras que eso que llevabas encima y con lo que te cubrías no es ir vestida. Ropa sí, pero vestirte, no. Eso no. Vestirse es otra cosa. No vamos a hablar de diseño, vocablo sobre actuado, sobre expuesto e hiper explotado. Vamos a buscarlo... Y, el diseño de Barcelona no está allí donde uno lo ve. El diseño de Barcelona no se encuentra en las esquinas de Paseo de Gracia; ni en las luces de neón de las grandes firmas mediáticas; tampoco en los que ejercen de modernos -olas y hordas de individuos, pose cansina 'in eternum'- que encuentran en los pasos de cebra su mejor pasarela. Es difícil hallarlo en las estratégicas tiendas para uso y goce del extranjero provisional, en una alusión elitista y sui generis de un 'Bienvenido Mr. Marshall'.
No. No está en el Borne, aunque estemos habituados a oir que sí, que es allí. Como antes Gracia o como siempre Gracia. Otro hito.
El diseño, la tendencia, aquello con lo que te vistes y te desnudas y te descubres y parece que desfilas más que caminar entre Tallers y Avignon no está. No se encuentra. No se compra, al menos no al vacío. Se lleva. Se lleva en el flequillo de los cincuenta de una chica pelirroja que cada mañana coge el 41 para llegar a Plaza Cataluña; en la flamante trenza y los botines espectáculares de una diseñadora de moda que se pasea por H&M buscando lo último de Lanvin. En la discreta camiseta negra de un ilustrador internacional que pasea casi anónimo por Portal del Angel; en el goloso abrigo de rayas sin mangas de una amiga sevillana que viene a comer contigo. En definitiva, está en saberse así mismo.
Barcelona te saca lo que llevas, te sintoniza en un dial que has buscado sin éxito. Es costoso; no es fiable, tiene interferencias, pero cuando lo encuentras emite. 'Vía libre, señores' -parece decir -.
Y ves que lo ha hecho siempre. De arriba a abajo. Y que siempre han existido luces de neón y escaparates estratégicos y manos hábiles que trazaban sobre el papel ¿diseño? Y señoras de apellidos compuesto que lucían sus prendas exclusivas en un tiempo donde Mr. Marshall preparaba las maletas para venir a salvarnos. Y fábricas que echaban humo y parían telas e hilos codiciados y alabados allá donde fueran. Ves que vestirse siempre fue un arte que un día elevaron a los cielos para chocar con los techos de los salones burgueses de una ciudad rica llena de pobres y la bajaron a la tierra, para todos los mortales. Amén.
Ahora igual que ayer, los vestidos los compramos pero el diseño es nuestro.

Fotos: Exposición La Alta Costura en Cataluña. Palau Robert. Barcelona